El río que transcurre a lo largo de las cascadas es el Kinso y la meseta montañosa de este parque nacional, el Hardangervidda Park, que alberga numerosos lagos, ríos, arroyos, cascadas,… es la más grande del norte de Europa.
La excursión a Husedalen Waterfalls es de nivel medio, a pesar que hay dos tramos, en la primera y tercera cascada, que tienen una fuerte pendiente, pero a parte de eso basta con seguir las «T» rojas indicadas por el sendero y disfrutar de la naturaleza. Hay quien prefiere realizar la ruta circular volviendo por un camino de grava, pero nosotros te recomendamos volver por el mismo lugar, ya que es mucho más bonito y evitas perderte.
El recorrido a pie empieza desde el parking al lado del helipuerto. Intenta llegar en coche o que te lleven como a nosotros porque sino tendrás que caminar 2’5 km desde Kinsarvik hasta allí. La distancia total de la ruta entre ida y vuelta son 10 kilómetros, con un tiempo aproximado de 3 + 2 horas sin parar demasiado. La máxima altitud que llegarás son 676 metros, por lo que el desnivel acumulado es de unos 550m.
Hay aventureros que no tienen suficiente en llegar a Husedalen Waterfalls y optan por seguir el sendero y subir a la parte superior de la meseta, donde nace Sotefossen, la última cascada, a 900m de altitud, pero cuidado, esto te llevaría mucho más tiempo.
Las cascadas de Husedalen se encuentran en la provincia de Hordaland, a 2,5 km de la población de Kinsarvik. Este pueblo se sitúa a una distancia de 150 km de Bergen, a 230 km de Stavanger y a 350 de Oslo. El valle de Husedalen está en el extremo norte-oeste del Parque Nacional Hardangervidda, la meseta montañosa más grande del norte de Europa.
La única forma de llegar a Husedalen Waterfalls, al inicio de la excursión, es desde la población de Kinsarvik, ya sea en transporte o a pie (solo hay 2’5 km). Aunque si eres una persona «adinerada» o «muy adinerada» o «muy muy adinerada», tienes la opción de llegar en helicóptero y aparcarlo en el helipuerto que se encuentra justo al lado del sendero. Para llegar a Kinsarvik puedes venir desde Oslo, Bergen, o Stavanger.
Nuestra experiencia fue en septiembre, por tanto, el río bajaba con una cantidad de agua abundante, pero no desmesurada. La mejor época para realizar la excursión a Husedalen Waterfalls es en verano. Si tenéis la intención de ir antes, en primavera, cuando se produce el deshielo, el paisaje puede cambiar radicalmente y puede convertirse en una excursión de riesgo, revisa la información de la disponibilidad del Parque Natural.
El consejo más importante que te podemos dar es que calcules bien el tiempo para que puedas llegar hasta Sotefossen, la última cascada, porque las sensaciones que te producen las vistas, son únicas en la vida, de verdad.
Volar drones está permitido, así lo indica la señal antes de llegar a Husedalen Waterfalls, en el helipuerto, pero también te obligan a respetar las reglas habituales. En este caso, ten en cuenta que la altura máxima es de 120 metros y sobre todo que te puedes encontrar con helicópteros.
En la zona de la última cascada verás que hay zonas del suelo muy resbaladizas, las que son más oscuras porque en otros momentos baja agua y se queda húmedo. Eli tuvo un susto y resbaló, pero por suerte solo quedó en una simple anécdota.
Suena el despertador a las 9:00, tenemos pensado salir de Kinsarvik a las 09.45 para llegar a Husedalen Waterfalls a las 10.00. Si no corres tanta suerte como nosotros de que te lleven en coche hasta el inicio del Parque Natural, tendrás que buscar otras alternativas como el taxi.
En nuestro caso, el recepcionista del camping donde estábamos hospedados se ofreció a llevarnos hasta allí, pero si no encontráis ningún transporte que os acerque y os sentís suficientemente en forma ¡podéis hacerlo a pie! solo hay 2,5 km de Kinsarvik al inicio de la ruta. Nosotros lo hicimos de vuelta y no fue para nada desagradable para la vista.
El coche nos dejó delante de un helipuerto y lo primero que pensamos era que no podríamos volar el dron en ningún espacio del parque, pero por suerte no fue así. Una señal indica que los drones están permitidos (siempre que respetes la altura máxima de 120 metros por el riesgo de que pase un helicóptero). ¡Por fin!
Empezamos la ruta a Husedalen Waterfalls sin saber si llegaríamos a ver todas las cascadas. Aun así, disfrutamos del hermoso y húmedo camino que ni siquiera dejaba un rinconcito sin verde. Seguimos el camino y las famosas “T” rojas, aunque no hay riesgo de desviarse porque la excursión se trata de bordear el río.
Cuando ya llevábamos un rato de pendiente empezamos a sentir el sonido del agua con fuerza, creíamos que estábamos cerca de la primera cascada, levantamos el dron para ver si nuestras hipótesis eran ciertas, ya que con la abundante vegetación que había costaba de ver mucho más allá. Vimos una cascada, pero nada parecido a las grandes cascadas que habíamos visualizado por Internet.
Seguimos andando hasta llegar a una presa hidráulica, donde se encuentra la cascada Tveitafossen, la primera de las cuatro. Aquí puedes subirte encima de un montón de rocas para tener una mejor perspectiva del paisaje o relajarte y coger fuerzas porque lo que viene justo después es la parte más costosa. Se tiene que continuar por la sendera siguiendo El Tubo.
Después de completar esta parte el camino aún tiene más encanto, se estrecha y tienes la sensación que intimas más con la naturaleza, quizá también porque no nos cruzamos con nadie a partir de este punto. Sin darte cuenta llegas a la segunda cascada, Nyastolsfossen. Es mucho mayor que la anterior tanto en altura como de ancho, en una palabra, majestuosa. Si lo ves posible, quizás te puedas acercar a la sendera del río y encuentres el encuadre perfecto.
Seguimos avanzando hasta llegar a Nykkjesoyfossen (sí, se llama así), y conseguimos ver la tercera cascada. Aprovechamos para comer lo que nos habíamos hecho por la mañana con unas vistas preciosas. Además, a unos pocos metros hay una casita que es un váter público, aunque se tiene que ser un poco valiente y no tener mucho olfato para utilizarlo.
Como no nos bastaba con tres enormes cascadas y vimos con el dron que un poco más adelante parecía estar la última de ellas, nos dispusimos a ir hacia allí para abordarla. Después de subir otra senda bastante empinada, siempre por el lado izquierdo del río, descubrimos la ansiada cuarta cascada, cuyo nombre es Sotefossen.
Nos encontramos con unas vistas fuera de lo normal. Una llanura (al final resultó estar más húmeda de lo que nos pensábamos) que nos rodeaba allí donde mirábamos, a un lado el agua bajando con fuerza y un poco más adelante, la cascada más grande que habían visto nuestros ojos. Nos vimos con la obligación de detenernos un buen rato a contemplar nuestro alrededor. Simplemente inolvidable.
Es muy importante ir con cuidado cuando se camina por el lado del río porque no hay ningún desnivel que separa el agua y tu paso. Además hay zonas muy húmedas debajo de los matojos y también al lado del río, resbalan mucho y son poco visibles. Otra vez más, recomendamos ir con un calzado preparado para el agua y extremar las precauciones.
Alrededor de las 17:00h empezamos a descender ya que a las 20:30 se hacía de noche y además de bajar la montaña teníamos que volver a casa andando. Cuando llegamos al pueblo, nos dimos cuenta que ya se estaba poniendo el sol justo detrás de las montañas que teníamos en frente. Quedaba una imagen de postal, el pueblecito y el agua de tonos anaranjados por el atardecer en uno de los fiordos de Noruega.
Aquello era tan bello que decidimos cenar lo que acabamos de comprar en el super en una de las muchas mesas de pícnic que hay alrededor de la orilla del fiordo. Aprovechamos para hacer un timelapse con la cámara y al cabo de un rato nos fuimos al camping a descansar del largo día.
Además habréis notado en la descripción que el camino va de menos a más, es decir, por muy impresionante que sea la primera cascada, piensa en llegar hasta la última porque vale la pena el esfuerzo. Por todo eso creímos muy oportuno dedicar un día entero a las Husedalen Waterfalls, una ocasión y combinación de trayecto perfecta.
La población está a 2’5 kilómetros de la excursión a Husedalen Waterfalls, por tanto, es probable que al menos tengas que pasar una noche en Kinsarvik. A pesar de tener pocos habitantes, cuenta con el Camping Hardanger Park, donde nos alojamos nosotros, con un precio de 30 € / noche x pers. en una habitación doble.
El baño y la cocina son compartidos pero nosotros estuvimos muy a gusto, desde recepción nos trataron genial! En el misma población hay tres cámpings más y un Hotel, pero todos con un coste muy superior. Desde todos estos alojamientos puedes llegar a Husedalen Waterfalls sin ningún problema, ya sea en coche o a pie.